INSUFICIENCIA CARDIACA
Por consenso entre las diferentes Sociedades de Cardiología, la Insuficiencia Cardíaca (IC) se define como un síndrome causado por factores de riesgo cardiovascular que resultan en alteraciones cardíacas estructurales o funcionales. Su diagnóstico se confirma por la elevación de péptidos natriuréticos y/o evidencia objetiva de congestión sistémica o pulmonar de origen cardiogénico.
La IC es un síndrome clínico (conjunto de síntomas y signos) caracterizado por disnea, edema periférico (hinchazón de tobillos), fatiga, elevación de la presión venosa yugular y crepitantes pulmonares. Estos síntomas son consecuencia de una anomalía en la estructura o función del corazón, que provoca una reducción del gasto cardíaco o un aumento de las presiones intracardíacas en reposo o con estrés. En esencia, la IC se produce cuando el corazón no es capaz de bombear el volumen de sangre necesario para satisfacer las demandas de oxígeno del organismo.
Epidemiología y fisiopatología
La IC tiene una prevalencia que oscila entre el 1% y 2%, y que aumenta con la edad y la presencia de patología asociada. También presenta una tasa de mortalidad del 7% al 17% y de hospitalización entre el 32% y el 44%. Esta enfermedad representa un riesgo serio para la salud y calidad de vida del paciente, además de un gran esfuerzo y costo para el sistema sanitario.
Los factores de riesgo y las enfermedades cardiovasculares reducen la reserva cardíaca, que es la capacidad del corazón para aumentar el gasto cardíaco ante un esfuerzo máximo. Con el paso del tiempo o de forma súbita (post-infarto), el paciente va perdiendo los mecanismos para compensar las demandas de flujo sanguíneo provocadas por el ejercicio o una enfermedad aguda. Clínicamente, esto se manifiesta como disnea (falta de aire) y fatiga, incluso en reposo, debido a la falta de riego sanguíneo en los tejidos y la acumulación de líquido en ellos, lo que produce edemas y ascitis.
Clasificación y diagnóstico
La IC se clasifica en tres grupos en función de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI), una medida obtenida mediante ecografía para evidenciar la disfunción y el daño estructural miocárdico.
- IC con FEVI normal (≥ 50%), también llamada IC con FE preservada (IC-FEp) o con disfunción diastólica. El daño estructural típico es una hipertrofia ventricular izquierda (HVI), un mecanismo de adaptación para vencer las resistencias vasculares periféricas causadas por una hipertensión arterial mantenida durante mucho tiempo. El corazón aumenta su masa muscular para expulsar la sangre a más presión para contrarrestar un lecho vascular endurecido o contraído, lo que reduce la cavidad cardíaca y, por tanto, la capacidad para recibir sangre. Aunque la FEVI está preservada (es normal), el problema se produce por el volumen insuficiente de sangre expulsado, lo que lleva a la acumulación de sangre en los pulmones y al estancamiento de líquido en los tejidos, causando edemas, ascitis, hepatomegalia e ingurgitación yugular. Los pacientes con IC-FEp suelen ser de mayor edad y predominan las mujeres.
- Pacientes con FEVI reducida (< 40%), conocida como IC con FE reducida (IC-FEr) o con disfunción sistólica. Se produce en pacientes con cardiomegalia, donde el corazón compensa la falta de fuerza muscular para bombear la sangre aumentando el volumen del ventrículo izquierdo. La anomalía estructural de la IC-FEr o sistólica está vinculada a la cardiopatía isquémica o al remodelado cardíaco posterior a un infarto. Tras la muerte de parte del tejido muscular del corazón se produce un proceso de remodelado para aumentar la capacidad de recepción de sangre en su interior y se adapta con un aumento de la cavidad y del volumen, pero la masa muscular está debilitada y no es suficientemente potente para expulsar la mayoría de la sangre. Esto se manifiesta con disnea y fatiga intensas, ya que la acumulación de sangre en las venas pulmonares impide una buena oxigenación y causa edema pulmonar, visible a través de una tos seca y ortopnea. Los pacientes con IC-FEr suelen ser más jóvenes y predominan los hombres. En estos casos, también es necesario demostrar la elevación de los péptidos natriuréticos.
- Pacientes con FEVI intermedia (40-49%) o IC con FEVI en rango medio o medianamente reducida (IC-FEmr). Representan un estadio intermedio con características clínicas de los otros dos tipos de IC. Presentan una disfunción sistólica leve pero con rasgos de disfunción diastólica. En ambos casos, la consecuencia es similar: el organismo no recibe suficiente sangre para nutrir todos sus tejidos.
La medición de la FEVI por ecografía también es útil para valorar la respuesta al tratamiento y el pronóstico, especialmente en la IC-FEr y la IC-FEmr.
El grado funcional de la IC se clasifica mediante la escala de la New York Heart Association (NYHA). Un grado mayor de insuficiencia cardíaca implica un peor pronóstico, por lo que esta escala es un factor importante para monitorear la evolución de la enfermedad y predecir la mortalidad.
- Clase I: No hay limitación de la actividad física. La actividad ordinaria no ocasiona excesiva fatiga, palpitaciones, disnea o dolor anginoso.
- Clase II: Ligera limitación de la actividad física. Confortables en reposo. La actividad ordinaria ocasiona fatiga, palpitaciones, disnea o dolor anginoso.
- Clase III: Marcada limitación de la actividad física. Confortables en reposo. Cualquier mínima actividad física ocasiona fatiga, palpitaciones, disnea o dolor anginoso.
- Clase IV: Incapacidad para llevar a cabo cualquier actividad física sin disconfort. Los síntomas de insuficiencia cardíaca o de síndrome anginoso pueden estar presentes incluso en reposo.