DOLOR OSTEOARTICULAR Y ARTROSIS
La artrosis se define como el deterioro progresivo del cartílago articular y alteraciones en el hueso y los tejidos blandos articulares y periarticulares. Inicialmente, el cartílago se adelgaza, presenta úlceras y finalmente desaparece, dejando el hueso expuesto. Esta pérdida se acompaña de proliferación ósea en los bordes de la superficie articular (formando osteofitos) y engrosamiento del hueso subcondral (esclerosis). La artrosis es una causa común de sufrimiento e incapacidad y puede afectar a casi todas las articulaciones, especialmente las que soportan peso y tienen mayor movilidad, como las manos y los hombros.
SINTOMATOLOGÍA Y CLASIFICACIÓN
La artrosis se clasifica en idiopática (o primaria) y secundaria. La idiopática es aquella en la que no se encuentra ninguna anormalidad previa. La secundaria es la que surge como consecuencia de un traumatismo, trastorno local o sobrecarga sobre la articulación. La artrosis puede ser el resultado de una concentración anormal de fuerzas sobre una articulación sana (por ejemplo, debido a la obesidad o sobrecarga laboral) o de una concentración normal de fuerzas sobre una articulación anormal (por fracturas o artritis previa), o de ambos factores en conjunto.
En general, el primer síntoma es el dolor, que se produce por el roce de hueso contra hueso al perder el cartílago amortiguador. El dolor se inicia de forma insidiosa y se localiza en lo profundo de la articulación. El dolor aumenta de intensidad con el uso de la articulación y disminuye en reposo. Es frecuente la rigidez y la limitación de movimientos, especialmente después del descanso nocturno o de periodos de inactividad. En fases avanzadas, puede haber limitación de la movilidad, subluxación y deformidad, especialmente con la aparición de osteofitos. A veces se nota crepitación con el movimiento y dolor a la presión sobre la interlínea articular. En articulaciones superficiales como las rodillas y las manos, puede haber derrame intraarticular y aumento de volumen y calor local. Los signos radiológicos son: disminución del espacio articular, esclerosis subcondral, osteofitos y quistes intraóseos.